La economía española se contrajo el 0,2 por ciento en el tercer trimestre, mientras que en tasa interanual creció el 0,9 por ciento, con una pérdida de 145.700 puestos de trabajo, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El crecimiento interanual de la economía española, que se reduce nueve décimas respecto al segundo trimestre, es consecuencia del avance del 0,1 por ciento de la demanda nacional -que contrasta con el 1,5 por ciento del periodo anterior-, y la aportación de 0,8 puntos del sector exterior, que aumenta 0,5 puntos.
La evolución del Producto Interior Bruto (PIB) en el tercer trimestre indica que la economía española "continua mostrando un perfil desacelerado, que se prolonga por sexto trimestre consecutivo", apunta el INE.
El empleo retrocede un 0,8 por ciento
Respecto al empleo, precisa que la pérdida de 145.700 puestos de trabajo supone un retroceso del empleo del 0,8 por ciento en un año, mientras que el coste laboral unitario se desaceleró cuatro décimas hasta el 3,6 por ciento, dos décimas por encima del deflactor del PIB.
Los factores que determinan la peor evolución de la demanda nacional del tercer trimestre son idénticos a los del segundo.
Así, la inversión vuelve a contraerse (el 3,2%, tres puntos más que en el segundo) por la desfavorable evolución de la destinada a bienes de equipo (que cae por primera vez, el 0,6%, frente al avance del 2,2% del segundo) y, especialmente, de la destinada a edificación en viviendas (que se contrae el 6,4%, 4,1 puntos más), mientras que la destinada a otros productos aumenta el 3,5 por ciento, dos décimas menos.
Respecto a la inversión en construcción, el INE destaca que mientras que la residencial cae el 13,4 por ciento, la destinada a infraestructuras y edificios no residenciales crece el 1,2 por ciento.
Moderan su gasto
El gasto en consumo final de los hogares también modera paulatinamente su crecimiento, hasta el 0,1 por ciento, un punto menos, mientras que, por el contrario, el de las Administraciones Públicas se acelera un punto hasta el 5,9 por ciento por el "intenso" aumento de los consumos intermedios y de la remuneración de los asalariados.
El INE precisa que "uno de los determinantes esenciales en la actual coyuntura del gasto de los hogares" es la desfavorable evolución del empleo, que en el tercer trimestre ya presenta tasas negativas, lo que aminora la renta disponible de las familias.
Analizando los componentes del gasto de los hogares, la evolución mas desfavorable corresponde al gasto en bienes duraderos como automóviles o electrodomésticos.
Respecto a la demanda exterior destaca la moderación en el avance de las exportaciones, que crecen sólo el 1,5 por ciento frente al 4,2 por ciento del segundo trimestre, y la contracción de las importaciones, del 1,1 por ciento, en consonancia con el débil ritmo de avance de la demanda nacional.
Desde la óptica de la oferta, todas las ramas de actividad evolucionaron de forma más desfavorable que en el trimestre anterior.
Así, el valor añadido de la industria se contrajo, por tercer trimestre consecutivo (el 3,4%), mientras que las ramas energéticas moderan el crecimiento de su valor añadido bruto (desde el 4,4 hasta el 2,9%) y la construcción cae el 5 por ciento, frente al 2,1 por ciento del trimestre anterior.
La actividad en las ramas de los servicios redujo seis décimas su crecimiento hasta el 3 por ciento y las ramas primarias lo hicieron del 1,9 al 0,6 por ciento, en línea con la evolución de la actividad agraria.
Respecto al empleo, con la excepción de las ramas de los servicios, en las que la ocupación crece el 2,1 por ciento, el empleo se contrae en el resto de las actividades, mientras que la productividad del factor trabajo es del 1,7 por ciento, cuatro décimas superior a la del período precedente.
El PIB a precios corrientes aumentó el 4,3 por ciento en tasa interanual, ocho décimas menos, con lo que el crecimiento del deflactor implícito de la economía alcanza el 3,4 por ciento, una décima más. La remuneración de los asalariados creció el 4,5 por ciento, 1,4 puntos menos por la reducción del empleo y de la ligera desaceleración de la remuneración media por asalariado.
En el tercer trimestre el PIB de la Unión Europea (UE) atenuó su crecimiento, del 1,7 al 0,8 por ciento, por la común desaceleración de sus principales economías, y mientras Holanda y Austria crecieron más que España, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia lo hicieron por debajo.
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, consideró "evidente" que las previsiones macroeconómicas de los Presupuestos Generales del Estado para 2009 han quedado "desfasadas", tanto en la evolución del crecimiento como en el déficit, que podría acercarse al 3% este año.
En su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Senado, Fernández Ordóñez señaló que la situación presupuestaria en España se está deteriorando con rapidez, lo que contribuye a que "en menos de un año se vaya a pasar de un superávit del 2% del PIB a un déficit que podría aproximarse al 3%".
En este sentido, explicó que el déficit será "significativo" y superará el esperado "hasta el punto de aproximarse a los umbrales de referencia que establecen los compromisos europeos", debido a que la economía seguirá decreciendo en los meses finales de 2008, una situación que se prolongará en 2009.
De hecho, consideró que "con toda probabilidad" el crecimiento económico en 2009 será más reducido que el previsto en el proyecto de presupuestos. El gobernador del Banco de España admitió así que "hay que revisar a la baja las perspectivas de crecimiento económico en los próximos trimestres", lo que "introduce una gran incertidumbre en el medio plazo".
Fernández Ordóñez valoró no obstante la moderación en el gasto contenida en los Presupuestos, que "es muy correcta y ojalá no se cambie, porque lo que va a caer van a ser los ingresos". "A lo mejor alguno podría tener la tentación de que si los datos se cambian, podrían aumentar los gastos, cosa en la que no estoy de acuerdo para que no genere problemas en el futuro a la política fiscal", declaró a preguntas de los senadores.
Por ello, abogó por que la política fiscal "mantenga algún margen de actuación ante posibles situaciones de mayor deterioro", dado que España podría tener que enfrentarse a nuevas perturbaciones y "nada sería peor" que hacerlo "cuando no hubiera más opción que reducir déficit" para cumplir con los requisitos europeos.
El gobernador explicó que el ajuste de la economía continuará el próximo año debido a que la demanda interna contribuirá de forma negativa al PIB, lo que "sólo podría ser atenuado por el sector exterior, si las exportaciones mantienen un cierto dinamismo y si continúa, como parece lógico, la desaceleración de las importaciones".
En el lado positivo, previó incrementos de la inflación cada vez más moderados, y en declaraciones a los periodistas, explicó que por esa razón no ve riesgos de deflación.
Sin embargo, avisó de que para converger con la Unión Europea hará falta que la contención de los precios "se traslade también al núcleo de la inflación subyacente". El gobernador hizo especial hincapié en la contención de los costes laborales, que siguen siendo superiores a los de otros países europeos, al tiempo que se quejó de que el repunte salarial no ha venido acompañado de una mejora de la productividad.