El deterioro galopante de la economía ha provocado la coincidencia de que la cumbre del G-20 en Washington coincida con la entrada "oficial" de la zona euro en recesión. Según los datos ofrecidos por Eurostat, el producto interior bruto (PIB) de la zona euro bajó un 0,2% en el tercer trimestre, lo que supone el segundo trimestre consecutivo de crecimiento negativo, y la primera recesión desde su creación en 1999. En tasa interanual, la economía de la zona euro creció un 0,7%. La crisis es global, y de ahí la pertinencia de la cumbre que se abrió ayer con una cena en la Casa Blanca, y la importancia de que en ella esté presente España. Pero eso no implica que no haya que seguir actuando localmente. El estudio de medidas para controlar la crisis financiera mundial, campo en el que España puede hacer interesan tes aportaciones, ha de coexistir con el reforzamiento de la política exterior, descuidada por José Luis Rodríguez Zapatero hasta el esprín de estas últimas semanas, y con la vigilancia constante de las acciones contra la crisis para comprobar su eficacia.
Me parece que se ha magnificado en exceso la importancia de estar en la reunión, que no "cumbre" de Washington, y en la que, según noticias de prensa, Zapatero va a decir lo mismo que el resto de paises de la UE ¡qué originalidad, ¿no?, y el hecho del "encuentro", pues eso ha sido, un encuentro sin ningun contenido, y que ha servido para publicitar que Zapatero ha sido recibido por Bush. Triste resultado para tanto esfuerzo.