La crisis mundial de la automoción golpea a la planta aragonesa de General Motors en Figueruelas. La situación de la multinacional en Estados Unidos repercute intensamente en Europa, en cuyas plantas se anuncian nuevos recortes de producción. Figueruelas reducirá un 20% la fabricación de automóviles en 2009. Ahora, se trata de que los sacrificios a que obliga ese recorte sean lo menos traumáticos posible
Las plantas europeas afrontan un nuevo y duro plan de reducción de costes dictado por la dirección de la multinacional en el continente, pero estrechamente relacionado con las dificultades gravísimas de la empresa en Estados Unidos. Con las acciones muy devaluadas en la Bolsa de Nueva York, y los Gobiernos de Estados Unidos y Alemania estudiando medidas para evitar la quiebra del sector automovilístico por la situación de GM, Ford y Chrysler, el recorte inversor es la medida inmediata tomada por los directivos europeos. Tras el prolongado mutismo que siguió a la reunión de dirigentes sindicales en Alemania, el lunes, ayer se supo por fin que a Figueruelas le corresponde reducir en un 20% su producción de automóviles respecto del año 2007. Con la plantilla ya inmersa en un expediente de regulación de empleo, la incógnita ahora es qué supondrá esta reducción en horas de trabajo, si habrá nuevos expendientes reguladores y, por último, si se confirma la demora en la fabricación del nuevo Meriva. Son variables que afectan no solo a los trabajadores de la planta, sino también a todas las auxiliares. Motor industrial fundamental en la economía aragonesa, GM ha superado anteriormente difíciles pruebas haciendo acopio de responsabilidad y demostrando siempre una eficiencia que ha hecho ejemplar a la planta aragonesa, valores que serán de gran ayuda en la complicada encrucijada actual.